Artxibo rtf
(47 - 2009ko Martxoa)

LA OTRA VIOLENCIA DEL MLNV

 La denominada “kale borroka” o lo que se ha venido a llamar “lucha callejera”, viene desplegando desde hace muchos años sobre toda Euskalherria, una incesante actividad violenta. Ésta, constituye la otra cara de la moneda, la de la violencia global que el MLNV emplea para la consecución de sus objetivos políticos y sociales: independentzia eta sozialismoa.

A lo largo de este artículo vamos a tratar de definir de la forma más precisa posible, la acción pseudomilitar que este tipo lucha desarrolla, así como la evolución que durante estos últimos años ha sufrido, y las múltiples formas que las diferentes realidades sociales, políticas y judiciales le han obligado a adoptar en cada situación y coyuntura concreta.

La acción de masas o lucha callejera que hemos conocido en nuestro entorno, tiene su origen en el acontecimiento fundador del múltiple infinito, el MLNV, que no es otro que el nacimiento de ETA, allá por la década de los 60. Esta acción de masas, en su forma más primitiva y rudimentaria, surge como una primera fuerza de respuesta a la violencia estructural del Estado, que desde los ámbitos populares las clases trabajadoras pudieron articular. Ejemplos de esto fueron las primeras movilizaciones populares, con acciones concretas ante las cargas policiales, así como otras “acciones más directas” fuera ya de este ámbito de actuación. 

Esta manifestación espontánea de vanguardia popular, dentro de su proceso de desarrollo y de evolución, ha pasado de ser algo generalizado, a concentrarse y estructurarse en el entorno de determinados organismos del múltiplo infinito, de lo que hoy se entiende como MLNV en su perspectiva más amplia, adquiriendo por tanto, una cuasi dependencia, sin perder su sentido de pseudo espontaneidad, elevando su nivel de efectividad y siendo mejorada constantemente en la relación práctica/teoría.

La consecuencia más destacable es, que pasa de ser “un fenómeno”, a formar parte del propio “movimiento”. La militancia, al hallarse estructurada en determinados organismos de masas, va adquiriendo conciencia de tal y dota a cada acción de la “conciencia popular” precisa, y del sentido de “violencia de respuesta”; violencia, que poco a poco determinará, seleccionará y priorizará tanto objetivos, como coyunturas, y las propias tácticas operativas adaptadas a cada coyuntura concreta.

Es decir, los grupos que actúan bajo estas determinadas condiciones, lo hacen conscientes de la coincidencia con los objetivos generales del Movimiento, conocedores de los ejes de intervención en cada momento concreto, y desarrollando arcaicos y rudimentarios mecanismos incendiarios y explosivos, que a pesar de su sencillez y relativa facilidad de elaboración, cumplen a la perfección el objetivo de hostigamiento, amedrentamiento e incluso le eliminación física de aquellos objetivos designados por la línea política del MLNV.

Durante el primer trimestre de 1992, la policía francesa descubre un excepcional documento en poder de ciertos dirigentes de la Organización terrorista ETA, y que fue bautizado en ámbitos mediáticos como el “documento de Bidart”. Este documento se convierte en el icono de la lucha de los Estados español y francés contra el terrorismo en sus variadas formas, al emplearlo en sus estrategias tanto policiales como judiciales, y que marcará un antes y un después en la lucha de la democracia por la neutralización de estos grupos de choque.

En síntesis, el contenido del documento se puede dividir en tres partes esenciales:

  • Definición de los distintos modelos de guerra.
  • Definición de un nuevo modelo y su caracterización.
  • Dependencia de este nuevo modelo de la estructura del bloque.

Este documento viene a distinguir entre la lucha semilegal de la acción de masas, frente a la lucha ilegal que practica la Organización Euskadi Ta Askatasuna; lucha callejera o lucha perceptible, frente a la lucha estrictamente terrorista o lucha imperceptible. Dentro de la lucha semilegal o callejera, el autor de tal documento plantea el desarrollo de la potencialidad de ésta, y propone una alternativa que define como “Y”. Se trata de practicar una nueva división dentro de lo perceptible, para distinguir entre un movimiento espontáneo (lucha “X”), y un movimiento controlado (lucha” Y”); ocultar una parte de lo perceptible, seccionar y diluir al mismo tiempo consciente y aparentemente a ambos en una misma cosa.

Una estructura desestructurada, basada en la existencia organizada de una serie de grupos distribuidos por los distintos espacios geográficos, en principio circunscritos únicamente a hego Euskal Herria, con un responsable interno, miembro del propio grupo, y un responsable externo, ajeno a la actividad de aquel. El resp. interno debe ostentar un aparente liderazgo natural, y dirigir la actividad del grupo en todos los ámbitos, a modo de célula independiente, autónoma y autogestionada, en el que nadie debe conocer su relación con ningún agente externo. El mantenimiento inexcusable de esta medida de seguridad, constituye la garantía del cumplimiento del objetivo del diseño de esta estructura: evitar vinculaciones exteriores, y prevenir detenciones encadenadas.

Según el citado documento, los responsables externos de los grupos que operarían en cada territorio estarían vinculados a su vez a un resp. territorial, y estos últimos se hallarían dinamizados por un responsable de carácter nacional. De este modo, se practicaría una nueva división dentro de cada célula “Y”, una nueva disección en la parte oculta, que distinguiría entre el grupo de choque en sí, quienes directamente entrarían en el combate y sus dinamizadores o referentes, ocultos dentro de las estructuras de uno de los organismos de la parte más consciente del MLNV finito: la coordinadora KAS. Dentro de este órgano, se establecen diferentes niveles y peldaños tanto horizontales como verticales, desde el punto de vista cualitativo o territorial, para enmarañar aún más la nueva maquinaria de guerra, diseñada por los estamentos políticos de la izquierda revolucionaria.

De esta forma surge un nuevo movimiento de acciones de vanguardia, de alta cualificación en formas, métodos y organización; es decir, núcleos autónomos, a modo de célula independiente o comando, que ejecutan acciones de guerrilla y sabotaje, frente a los tradicionales grupos de baja preparación y tecnología rudimentaria.

Las características más importantes que definen estos grupos son:

  • Grupo-comando: grupo nuclear formado por 4-7 personas
  • Organización y estructura interna: reparto de funciones, con la figura del jefe (responsable interno oculto)
  • Acciones selectivas: mayor cualificación; objetivos precisos, concretos y predeterminados por los nexos de carácter externo.
  • Autonomía: además de las acciones ordenadas y objetivos señalados, tienen libertad para golpear a colectivos, grupos u objetivos genéricos.
  • Medios especializados: mayor sofisticación en la elaboración de los artefactos incendiarios y explosivos.
  • Funcionamiento: acciones de guerrilla, de rápido despliegue y repliegue aprovechando generalmente la nocturnidad, con un único objetivo o una rápida secuencia de ellos. 

Detrás del viejo discurso de una juventud autoorganizada y autogestionada, procedente del ámbito juvenil revolucionario, que responde a las agresiones del Estado (en forma de detenciones arbitrarias, torturas, falta de expectativas para la juventud, vivienda, trabajo digno, agresiones medioambientales, …) se halla otro rizoma de guerra, perfectamente definido, estructurado, organizado y dinamizado por el movimiento revolucionario vasco, que pueda garantizar tres aspectos fundamentales a los grupos que practican esta modalidad de guerrilla urbana: los objetivos políticos o los ejes de intervención en los que hayan de incidir en cada momento o coyuntura, información concreta de esos objetivos a golpear y una financiación encubierta.

La caída de este documento en poder de los servicios policiales y los diversos estamentos judiciales, trae como consecuencia fundamental el encausamiento de todos los jóvenes detenidos por participación en este tipo de actos, bajo la acusación de colaboración con banda armada y organización terrorista. Jóvenes que pasarán a ser juzgados en la Audiencia Nacional, con el consiguiente aumento de penas privativas de libertad. Por otro lado, el conjunto de la izquierda revolucionaria pasa a ser objeto de fuertes campañas mediáticas, acusadas de ser responsables directos de la creación y dirección de estos grupos de guerrilla urbana, utilizados en favor y como complemento a la lucha que el conjunto del MLNV mantiene contra el modelo de democracia imperante en la actualidad, nuestra sociedad y sus instituciones representativas.

Ante la lógica contraofensiva institucional, la actividad de estos grupos desaparece del escenario político y social durante los años 93-95, adoptando este movimiento una nueva forma: el grupo numeroso de 30-50 jóvenes encapuchados, que provocan una serie de desperfectos a su paso, concentrando sus acciones en un punto concreto y céntrico del espacio geográfico en el que se hallen, y finalizando con una serie de enfrentamientos con las fuerzas policiales, antes de su calculado repliegue y rápida desaparición de la escena. Es a partir de este momento cuando se acuña el término de kale borroka para definir una lucha callejera, visualizada y percibida como fenómeno autoorganizado y desestructurado, en un intento de desvincular estas prácticas de vanguardia, con organismos de un movimiento de carácter político, en sentido estricto, argumento éste, que a la luz de la complejidad y precisión del funcionamiento de este tipo de grupos queda automáticamente desmontado:

  • Grupo: se trata de un grupo amplio de miembros. El “múltiplo”.
  • Organización y estructura interna: funcionamiento en forma de poliedro, con claras jerarquías y reparto de funciones.
    • Grupo nuclear: parte superior y consciente del poliedro, que planifica, dirige al grupo, distribuye tareas y artefactos incendiarios, señala objetivos, …
    • Múltiplo: ejecuta tareas, colabora en funciones, desconoce vínculos y conexiones superiores.
  • Autonomía: planificación, ejecución, despliegue-repliegue, aceleración y deceleració de forma independiente.
  • Medios: empleo de artefactos rudimentarios de fácil confección y utilización (cócteles, combustibles sensibles,…) dotados de mecanismos de cierta evolución (instantáneos, ácidos,…) que facilitan la ejecución y mejoran su efectividad.
  • Funcionamiento: actuaciones en forma de revueltas, con desórdenes públicos, en el que el “múltiplo” realiza un recorrido urbano preestablecido, asola todo lo que halla a su paso, y finaliza en un punto céntrico en el que despliegan una espectacular artillería contra los tradicionales objetivos, (entidades diversas, establecimientos de determinadas firmas, etc.), antes de su desaparición.

Poco tiempo después, en un momento que podría definirse como período pre-Lizarra, la estrategia empleada por estos grupos se caracterizaba por una actividad en la que desarrollaban una doble táctica o una práctica dividida en dos: el grupo se “desdobla”, en una perfecta sincronización de acciones del núcleo, con acciones del múltiplo. Es decir, la estrategia consiste en la ejecución de acciones nucleares con objetivos de carácter principal, combinadas, complementadas y alternadas con acciones del múltiplo con objetivos de carácter secundario. La combinación del altercado, el desorden y la revuelta con el sabotaje en sentido estricto; la alternancia de agresiones de vanguardia y de retaguardia, la complementación del combate directo con el indirecto. La ocultación y la visualización del aspecto principal de la kale borroka, que actúa de forma autónoma, o bien se oculta a través de su visualización dentro del múltiplo, según la versión del combate que corresponda en cada situación concreta.

Esta práctica supuso en aquellos años un desgaste extraordinario en las líneas del enemigo, al ser capaz de generar múltiples y permanentes contradicciones internas entre las diversas formaciones políticas y los responsables institucionales de todos los ámbitos. La aceleración y el mantenimiento del fuerte ritmo de actividad, trajo como consecuencia la respuesta policial y judicial, en forma de detenciones, caídas en cadena y sentencias con penas cada vez de mayor consideración, que obligan a una revisión y recomposición permanente, cuyas conclusiones girarán de nuevo en torno a la seguridad, fundamentalmente a la preservación de los grupos y miembros de cierta relevancia y entidad.

Al inicio del nuevo milenio, una vez declarada la apertura de todos los frentes por parte de Euskadi Ta Askatasuna, tras la tregua del 98 y el fracaso del denominado “proceso de Lizarra”, la violencia callejera irrumpe de nuevo en el panorama sociopolítico vasco, con previsibles variaciones en la reorganización de los grupos nucleares, en detrimento de la actividad de los grupos “múltiplo”, que tienen una participación muy esporádica y espaciada en el tiempo. Reorganización que también atañe al organismo director de este tipo de violencia, puesto que el conjunto de funciones desarrolladas por KAS tienen continuación con EKIN, y serán a partir de este momento, personas de este organismo quienes dinamicen, modulen y resuelvan las diferentes “dudas” que los integrantes de este tipo de lucha pudieran tener, respecto a conveniencias, coyunturas y objetivos a golpear.

Como ya hemos adelantado, una de las primeras variaciones en esta nueva fase iba a ser el repliegue casi total del múltiplo, lo cual iba a suponer basar la presión violenta callejera en acciones propias de grupos nucleares, que se reactivan en esta ocasión con un refinado perfeccionamiento.

Uno de los objetivos más importantes de estos fenómenos violentos, ha sido siempre la seguridad; la de sus miembros, pero sobre todo, la de las referencias más cualificadas, que son quienes han permitido a los cuerpos policiales la atribución de responsabilidades en sentido ascendente, llegando a poner en peligro los aspectos multiformes y rizomáticos de las estructuras de esta violencia terrorista de carácter primario, y tratar de burlar una vez más las consecuencias judiciales y mediáticas, fundamentalmente de aquellas personas con responsabilidad estructuradas en organismos del MLNV.

Para ello, estos últimos idean una serie de nuevos pasos en la enmarañada estructura de estos grupos:

1.- La ocultación del responsable o referencia externa a través de su visualización dentro del talde, con participación directa en la actividad militar, donde nadie conoce su condición de tal.

2.- “Desdoblamiento” del referente externo, diversificando su actividad interna entre dos o más grupos de la misma o distinta comarca.

3.- Creación de un nuevo “múltiplo”, configurado con varios taldes nucleares con un ámbito de actuación comarcal y/o nacional.

Una primera medida de protección de la parte oculta y política de este complejo entramado, se materializa mediante la inserción del responsable o referente externo dentro de la actividad del núcleo, compartiendo responsabilidades en la dirección con el líder interno. Su formación política e información específica le otorgan una personalidad específica y el reconocimiento del talde de ese liderazgo, el cual es ejercido de una forma natural. Nadie conoce su verdadera condición, a excepción de la jerarquía comarcal y/o nacional del organismo EKIN.

En segundo lugar, la responsabilidad externa queda compartida entre dos o más grupos nucleares, que pueden hallarse en el mismo espacio geográfico local o incluso comarcal. Así, un mismo referente externo desdoblado, dinamiza dos o más taldes nucleares desde su propio epicentro. Ni los propios miembros del grupo, ni otros agentes externos policiales o judiciales sospecharían de la verdadera dimensión de su figura.

Por último, estos grupos que hasta este momento habían funcionado de forma autónoma o bien diluida entre el múltiplo, en función del tipo de actividad que fueran a desarrollar, en esta nueva fase se van a “desprender” de la gran masa, y van a reducir su ámbito de relación interpersonal de una forma más restringida, debido fundamentalmente a la incapacidad del núcleo para controlar la seguridad de todos y cada uno de los componentes del múltiplo. Es decir, que estos grupos de choque con actividad de carácter nuclear, se van a trasformar al mismo tiempo en el múltiplo, a través de la suma de taldes nucleares de distintos ámbitos locales, comarcales y territoriales, actuando incluso a nivel nacional. Al igual que ocurre con Euskadi Ta Askatasuna, se evidencia una desterritorialización en la actividad. La visualización de los grupos nucleares en forma de múltiplo, incide en su propia ocultación, y constituye la garantía de su seguridad.

Como se ha podido apreciar en todos los aspectos relativos a la estructura y organización de la izquierda revolucionaria, este nuevo esquema de funcionamiento tampoco tiene carácter de definitivo, e indudablemente deberá adaptarse y/o anticiparse a la realidad política, social, policial y judicial de cada momento. En cualquier caso, esta violencia engrana a la perfección con la otra violencia de carácter global desplegada por la organización terrorista ETA, y ambas, con las múltiples iniciativas del conjunto del MLNV. Lo que queda meridianamente claro es que esta forma de violencia es fruto de un diseño y una experimentación que van evolucionando y perfeccionándose a largo de décadas y, en consecuencia, los agentes políticos y sociales democráticos no pueden caer en la trampa del MLNV que presenta siempre a esta violencia como una respuesta “espontánea” carente de toda elaboración y nexo de unión con sus estructuras y dinámicas políticas.

 

José Ángel Iturriaga y Eusebio Inzunza